CRÍTICA BACKROOMS: CUANDO LA ESTÉTICA NO PUEDE SALVAR UN GUIÓN VACÍO


El fenómeno de internet de las Backrooms —esos espacios liminales, infinitos y angustiantes que poblaron nuestras pesadillas digitales— tenía todo el potencial para convertirse en la película de terror atmosférico de la década. Sin embargo, la adaptación que ha llegado a los cines este 2026 ha demostrado que tener un concepto visual potente no sirve de nada si, detrás de la cámara, no hay una historia que contar. Backrooms no es solo una decepción; es un ejercicio de pretenciosidad cinematográfica que confunde el vacío con la profundidad.


Un envoltorio para "intelectuales" sin contenido

Desde el primer minuto, la película intenta vendernos una atmósfera "artística". Los planos largos, el silencio sepulcral y la fotografía desaturada gritan a los cuatro vientos: "Soy una película para gente inteligente". Pero no se dejen engañar. Esta producción intenta desesperadamente parecer una pieza de terror existencial al estilo de A24, pero carece de la sustancia emocional y narrativa necesaria para sostenerse.

La cinta se pavonea de su ambigüedad, intentando elevar su premisa hacia reflexiones filosóficas sobre el aislamiento, el tiempo y la identidad. El problema es que, una vez que rascas un poco la superficie, no hay nada. Es un vacío absoluto. No hay un mensaje claro, no hay una crítica social que se sostenga y, lo que es peor, el terror se diluye en un tedio constante que se hace pasar por suspense. Es una película vacía que intenta disfrazarse de obra de culto.


Teorías que la película no merece

Es curioso ver cómo el fandom se ha lanzado a crear teorías para salvar la película, intentando conectar los puntos de la trama (o la falta de ellos) con el lore original de internet. Algunos sugieren que los niveles representan los diferentes estadios de la muerte, otros que son una crítica al capitalismo burocrático de los años 70... pero seamos honestos: esos son esfuerzos de la audiencia por darle sentido a un guion que simplemente no lo tiene.

La película deja cabos sueltos, no por ser "abierta a la interpretación", sino por pura pereza narrativa. Intentar aplicar teorías complejas a esta cinta es darle más crédito del que realmente merece. La historia no es un rompecabezas profundo; es, simplemente, un borrador mal ejecutado que se quedó sin ideas a mitad de camino. 


El error fundamental de Backrooms es creer que el "terror liminal" es suficiente para justificar 90 minutos de metraje. El diseño de producción es notable, sí; captura bien esa estética de oficina abandonada y luz fluorescente eterna. Pero una película no es una galería de arte ni un fondo de pantalla dinámico.

Los personajes son meros tropos sin desarrollo: no nos importan, no comprendemos sus motivaciones y, por lo tanto, no sentimos su miedo. La película se pierde en su propio ensimismamiento técnico, olvidando que el terror necesita conexión humana, no solo habitaciones amarillas y efectos de sonido estridentes. Cuando una película se esfuerza tanto por parecer profunda y termina siendo tan superficial, lo que queda es un regusto amargo a tiempo perdido.


Es una decepción total para quienes esperábamos ver el horror visceral de los creepypastas traducido al lenguaje cinematográfico. En lugar de eso, nos han servido un plato pretencioso, sin sabor y completamente olvidable.


Lo mejorLo peor
Estética visual: El diseño de los escenarios es fiel y consigue recrear la atmósfera liminal de forma efectiva.Guion pretencioso: Intenta ser una película "intelectual" y profunda, pero fracasa estrepitosamente al no tener nada que decir.
Algunos momentos aislados: Un par de secuencias de tensión logran captar la atención brevemente antes de decaer.Vacuidad total: No hay mensaje, no hay desarrollo de personajes y la historia no va a ninguna parte.
Diseño sonoro: El trabajo con el sonido ayuda a crear una sensación de inquietud inicial.Tedio narrativo: La película es lenta sin propósito y se hace increíblemente pesada de ver.

Comentarios

Entradas populares de este blog

CRÍTICA SERIE LGBTQ+: MÁS QUE RIVALES

CRÍTICA SERIE LGBTQ+: HALF MAN

CRÍTICA PELÍCULA: POR ENCIMA DE TU CADAVER (SIN SPOILERS)