CRÍTICA PELÍCULA: REDUX REDUX (SIN SPOILERS)
El cine de ciencia ficción y los thrillers psicológicos llevan años obsesionados con los bucles temporales, las realidades alternativas y los laberintos de la mente. Cuando parecía que ya lo habíamos visto todo en propuestas que van desde la acción palomitera hasta el cine de autor más sesudo, llega Redux Redux para demostrar que la fórmula todavía puede dar mucha guerra si se trata con inteligencia. Con un título que ya de por sí juega con la idea de volver a hacer lo ya rehecho, la película se presenta como un rompecabezas ambicioso y cerebral que te mantiene atrapado a la butaca gracias a una atmósfera asfixiante y un desarrollo impecable.
La premisa de la película nos introduce en un viaje obsesivo donde el protagonista se ve atrapado en la necesidad imperiosa de corregir un gran error de su pasado, reviviendo una y otra vez el mismo punto de inflexión en su vida. Lo interesante de la dirección es cómo huye de los códigos visuales habituales de este tipo de historias. En lugar de apostar por un montaje acelerado y repetitivo, la puesta en escena opta por un tono de pesadilla elegante y pausado. Cada "repetición" no es exacta: el entorno muta sutilmente, los colores cambian de intensidad y la banda sonora se vuelve más disonante, transmitiendo a la perfección la degradación mental del personaje y su creciente desesperación por escapar de su propia jaula psicológica.
Visualmente, Redux Redux es impecable. El uso de la iluminación, los espejos y los planos simétricos construyen una narrativa visual que habla por sí sola, envolviendo al espectador en un estado de paranoia constante donde empiezas a dudar de si lo que estás viendo en pantalla es real, un recuerdo distorsionado o una simulación. Las actuaciones, además, están a un nivel altísimo; el peso dramático recae casi por completo en su actor principal, quien clava la transición de la fría determinación inicial a la locura más absoluta a medida que comprende que alterar el pasado tiene un precio destructivo.
Y ahora, hablemos del elefante en la habitación: el cierre de la historia. Sé que este tipo de películas suelen patinar a la hora de dar explicaciones y que muchos temían un desenlace tramposo, pero a mí, sinceramente, el final me ha encantado.
Es totalmente cierto que, cuando llega el clímax, los guionistas meten la directa y lo solucionan todo muy deprisa. La película pisa el acelerador a fondo en los últimos diez minutos y resuelve el misterio básico a una velocidad de vértigo, casi sin dejarte tiempo para asimilar el impacto de las revelaciones. Sin embargo, lejos de estropear la experiencia, creo que es un final muy correcto. En lugar de enredarse en discursos científicos interminables que nadie entiende o en teorías pretenciosas para hacerse los listos, la cinta corta por lo sano con un desenlace directo, honesto y que encaja las piezas principales del puzle de forma muy satisfactoria. Te deja con la cabeza dándole vueltas, pero con la sensación de haber visto una historia bien cerrada.
En conclusión, Redux Redux es una propuesta de género sumamente disfrutable, muy recomendable para aquellos que busquen un thriller psicológico que estimule las neuronas pero que también sepa cómo terminar un viaje de forma redonda. Es un disfrute visual y sonoro brutal que demuestra que, aunque la fórmula de los bucles esté más que vista, un buen guion siempre puede encontrar la forma de dejar al espectador con un gran sabor de boca.
Lo Mejor:
- La atmósfera visual: El uso de la fotografía, los reflejos y los cambios sutiles en cada bucle logran una inmersión psicológica excelente.
- Un final que cumple: A pesar de las dudas que suelen generar estos guiones, el desenlace es muy bueno, correcto y deja la historia bien atada.
- La interpretación principal: Un trabajo actoral descomunal que sostiene toda la tensión dramática de la película.
Lo Peor:
- La resolución exprés: Es verdad que solucionan todo muy deprisa en el último tramo, lo que puede dar una ligera sensación de acelerón tras un desarrollo bastante pausado.
- Exige atención: No es una película para ver de fondo mientras miras el móvil; si te pierdes un detalle de los primeros bucles, te va a costar pillar el sentido del tramo final.




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