CRÍTICA: SCARY MOVIE 6 (SIN SPOILERS)
¡El milagro del año se ha obrado! Después de más de una década criando malvas y tras unas últimas entregas que daban más pena que risa, la saga de parodias por excelencia está de vuelta. Y ojo, que Scary Movie 6 no viene de cualquier manera: los hermanos Wayans han regresado a los mandos de la franquicia 25 años después, trayéndose de la mano a las mismísimas e inigualables Anna Faris y Regina Hall. Sí, amigos, Cindy Campbell y Brenda Meeks vuelven a liderar el cotarro. ¿El resultado? Un chute de nostalgia gamberra e incorrección política que nos devuelve a los años dorados del humor absurdo, aunque —como suele pasar con este tipo de propuestas— no todos los chistes entran limpios por la escuadra.
La película arranca siendo lo que promete: una carta de amor a la comedia de brocha gorda y un bofetón con la mano abierta a la cultura moderna. El hilo conductor, cómo no, vuelve a tomar como diana principal a la saga Scream (reventando sin piedad sus últimas entregas y la moda de las "recuelas"). De hecho, vemos a una Cindy metida en el papel de heroína traumatizada y paranoica al más puro estilo de la Laurie Strode en la trilogía reciente de Halloween. Desde ese punto de partida, la película se convierte en un no parar de gags que disparan a todo lo que se ha movido en las salas de cine en los últimos años.
La lista de películas masacradas es una delicia para cualquier fan del terror actual. El guion se ensaña a gusto con el llamado "terror elevado", dejándonos secuencias descacharrantes que destrozan la atmósfera opresiva de Get Out (Déjame salir), se mofan de la bizarrada corporal de The Substance (La sustancia), y ridiculizan por completo las caras desencajadas de Smile y el perturbador misterio de Longlegs. Hasta la muñeca tecnológica M3GAN y las masacres sangrientas de Terrifier 3 tienen su ración de parodia salvaje. Ver cómo los Wayans cogen estas películas que nos han quitado el sueño y las reducen a un chiste de pedos o a un porrazo en la cabeza es un auténtico placer culpable. Si pensabas que el asesino de Longlegs daba mal rollo, espera a ver cómo lo retratan aquí; dan ganas de mandarlo a un casting de telerrealidad.
El gran punto fuerte de la cinta es, sin duda, la química de su reparto original. Anna Faris sigue teniendo esa cara de no enterarse de nada que es patrimonio de la humanidad, y Regina Hall devora cada plano a base de gritos, bofetadas y líneas de diálogo que te obligan a pausar la peli para no perderte el siguiente chiste. El regreso de Marlon Wayans como Shorty y de Dave Sheridan como el mítico Doofy aporta ese puntito de caos absoluto que se había perdido por el camino.
¿Cuál es el problema? Pues el de siempre en esta franquicia. Scary Movie 6 no es tanto una película cohesionada como una sucesión de sketches atados con hilos. Cuando el chiste funciona, te desencajas la mandíbula; pero cuando el gag no entra —y hay unas cuantas bromas sobre redes sociales y pronombres que se sienten un pelín perezosas o anticuadas— el ritmo se frena en seco. Al final, la estructura es tan caótica que da la sensación de estar viendo un vídeo de sketches de TikTok con mucho presupuesto en lugar de un largometraje redondo.
Aun así, el balance es más que positivo. En una época en la que la comedia cinematográfica parece tener miedo de su propia sombra, volver a ver un festival de golpes, chistes guarros, incorrección total y reírse de todo el mundo es un soplo de aire fresco. No va a ganar un Óscar, pero te aseguro que te vas a reír bastante más que con la mayoría de comedias de los últimos cinco años.
Lo Mejor:
- El regreso del Dream Team: Ver juntos de nuevo a Anna Faris, Regina Hall y los Wayans es pura magia nostálgica; defienden el humor absurdo como nadie.
- Las parodias de terror actual: Los dardos hacia The Substance, Get Out y las nuevas de Scream están llenos de mala leche y momentos desternillantes.
- Incorrección sin filtros: Se agradece que la película no se corte un pelo y se atreva a reírse de absolutamente todo el mundo sin pedir perdón.
La Peor:
- Estructura de sketch: La trama es un mero pretexto; a veces se siente más como una colección de escenas sueltas que como una película con sentido y rumbo.
- Chistes que caducan rápido: Algunos gags basados en polémicas de internet actuales resultan un poco obvios, facilones o directamente no terminan de aterrizar bien.




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