CRÍTICA PELÍCULA: OBSESSION (2026). CUIDADO CON LO QUE DESEAS

 

​Vaya sorpresa nos ha dado la taquilla en este 2026. Si alguien me hubiera dicho hace unos meses que una película de terror de bajísimo presupuesto, dirigida por un debutante salido de YouTube como Curry Barker, se iba a convertir en uno de los fenómenos más perturbadores y comentados del año, le habría sugerido que moderase sus expectativas. Pero aquí está Obsession, una cinta que coge el clásico tropo del amor no correspondido y lo retuerce hasta transformarlo en una auténtica pesadilla sobrenatural. Olvídate de las posesiones demoníacas de manual con curas y crucifijos; lo que aquí se plantea es un terror mucho más psicológico, incómodo y, por desgracia para sus protagonistas, letal.

​La premisa arranca de forma casi inocente: Bear, un chaval atrapado en la temida "zona de amigos" (friendzone), vive consumido por su amor hacia Nikki. Desesperado y con pocas luces, decide recurrir a un extraño objeto llamado el "Sauce de un Deseo" (One Wish Willow) y pide lo que cualquiera en su situación desearía: que ella se enamore perdidamente de él "más que de nada en este maldito mundo". El problema de los deseos, como bien nos ha enseñado el cine, es que las entidades mágicas no tienen sentido del humor y se toman las cosas de forma demasiado literal. El hechizo surte efecto al instante, pero lo que Bear pensaba que sería una comedia romántica se transforma en una espiral de devoción violenta, desquiciada y obsesiva. Nikki deja de ser ella misma para convertirse en una sombra asfixiante que destruirá cualquier atisbo de cordura.

​El gran acierto de la película es cómo maneja la atmósfera. La dirección de Curry Barker es incómoda a propósito: utiliza planos muy centrados y espacios vacíos por encima de las cabezas de los personajes que transmiten una soledad y una paranoia brutales. No busca el susto fácil del sonido estridente en mitad de la noche; el verdadero miedo nace de ver la transformación de Nikki. Inde Navarrette, la actriz que le da vida, está absolutamente espectacular. Logra clavar un equilibrio escalofriante entre lo desamparado y lo psicótico, regalándonos miradas fijas y una fisicidad que de verdad te revuelve el estómago. A su lado, las novias intensas de los memes de internet parecen monjas de la caridad; la "Freaky Nikki" de esta película redefine por completo el concepto de apego ansioso.

​A nivel de subtexto, el guion funciona como una metáfora brillantísima y con mucha mala leche sobre la falta de consentimiento y la cosificación en las relaciones actuales. Al forzar los sentimientos de Nikki, Bear la despoja por completo de su autonomía como persona. Lo terrorífico no es solo que ella se vuelva peligrosa para los demás, sino el sufrimiento invisible de su verdadera alma, atrapada debajo de un hechizo que la obliga a adorar a alguien a quien, en condiciones normales, simplemente quería como amigo.

​Sin embargo, a pesar de que la película te mantiene con los ojos como platos durante gran parte del metraje, el tramo final me ha dejado con un sabor de boca bastante amargo.

​El nudo de la historia se tensa tanto y de una forma tan salvaje que, cuando llega el momento de cerrar el círculo y enfrentarse a las consecuencias del hechizo, la resolución se siente un pelín atropellada. El clímax es de una crudeza visual tremenda y te deja el cuerpo cortado, pero algunas decisiones de los personajes en esos últimos minutos estiran demasiado la credibilidad de la situación. Es una pena que, con lo bien que funciona el misterio y la tensión psicológica de la sutil "posesión", el desenlace decida tirar por un camino tan sumamente desolador que casi roza el castigo gratuito para los personajes que menos culpa tienen.

​Aun así, Obsession es una de las propuestas de género más frescas, asfixiantes y originales que vas a ver este año. Demuestra que no hacen falta millones de dólares en efectos especiales cuando tienes una buena idea, una actriz protagonista en estado de gracia y una atmósfera capaz de hacer que mires de reojo a tu pareja la próxima vez que te diga que "te ama demasiado".


Lo Mejor:

  • La interpretación de Inde Navarrette: Su transformación física y su mirada desquiciada sostienen la mitad del terror de la película. Es magnética y terrorífica.
  • El enfoque del hechizo: Huir de los clichés de la posesión demoníaca tradicional para centrarse en la pérdida de autonomía y la obsesión forzada es un acierto brutal.
  • La dirección y puesta en escena: El uso de la cámara y los encuadres incómodos generan una paranoia constante sin necesidad de recurrir a jumpscares baratos.

Lo Peor:

  • El cierre de la historia: El desenlace resulta excesivamente deprimente y un tanto apresurado, dejando la sensación de que se ensaña de más con las víctimas reales de la función.
  • Ciertas costuras de bajo presupuesto: Aunque la dirección lo camufla de maravilla, en el tramo final se nota que algunos hilos narrativos se cortan de golpe por falta de medios para expandirlos.

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