La saga Scream tiene más vidas que un gato en un callejón oscuro, y con Scream 7 vuelve a demostrar que, cuando se trata de dar puñaladas con estilo y reírse de las modas de Hollywood, no tiene rival. Tras un culebrón tremendo detrás de las cámaras que casi nos deja sin película, la gran pregunta era: ¿estamos ante un desastre absoluto o ante un nuevo clásico del slasher ? Pues ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. Agárrate los machos, porque esta séptima entrega es una montaña rusa hiperactiva, divertidísima y sangrienta, aunque —y aquí viene el jarro de agua fría— el final me ha dejado con un regusto bastante amargo . Vamos al grano. Desde que arranca la ya mítica escena inicial, la película te agarra del cuello y no te suelta. El ritmo es frenético, casi de infarto. Olvídate de esos dramas de terror donde no pasa nada en la primera hora; aquí la dirección va al grano, encadenando secuencias de una tensión brutal con esa mala leche tan típica de la franquicia. Visu...
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